KDE cumple 30 años y se despide de X11

Plasma 6.8 llega el día del aniversario sin sesión X11: a partir de ahí, Wayland y las aplicaciones viejas por XWayland. Y mientras unos cierran una etapa, otros reconstruyen el escritorio de 2002.

KDE cumple treinta años el 14 de octubre y, salvo retraso de última hora, ese mismo día saldrá Plasma 6.8. La segunda beta ya está publicada y es la última, así que lo que hay ahora es prácticamente lo que va a llegar. El regalo de aniversario viene con una ausencia: es la primera versión que no trae sesión de escritorio X11.

Wayland y nada más

Plasma 6.7 todavía permite instalar la sesión X11 aparte si te hace falta. Desde la 6.8 el escritorio arranca en Wayland y punto. Las aplicaciones que solo hablan X11 siguen funcionando a través de XWayland, que es la capa de compatibilidad, así que para la mayoría de la gente esto no se va a notar en el uso diario.

El aviso viene de lejos, el proyecto lo lleva anunciando casi un año. Aun así es un cambio con consecuencias para quien depende de alguna aplicación antigua que se lleva mal con XWayland, de herramientas de control remoto de las de toda la vida o de una gráfica con drivers que nunca terminaron de llevarse bien con Wayland. Si estás en alguno de esos casos, la 6.7 es tu versión durante una temporada.

El resto de la versión va de pulir, y los desarrolladores ya están metiendo mano a la 6.9. Sigue avanzando la vista previa pública de Union, el nuevo motor de temas, que ya puede dar estilo a aplicaciones de las clásicas como Dolphin o Kate, aunque el propio proyecto avisa de que ese soporte está verde y pide que se informe de los fallos. Se activa desde Preferencias del Sistema, en Colores y temas, dentro de Estilo de aplicaciones. Llega también un módulo nuevo, kup, que es un programador de copias de seguridad para el escritorio, y entre las correcciones hay una fuga de memoria tapada en KWin. Y Oxygen, el tema que muchos recordarán de hace una década larga, ha vuelto y recibe mejoras en esta entrega. Para el aniversario hay además un documental sobre el proyecto, producido por una productora irlandesa, del que ya se puede ver el tráiler.

Y justo ahora vuelve KDE 3

Mientras unos quitan X11, otros recuperan el escritorio de 2002. Un proyecto recién presentado, Klassik, reconstruye el aspecto y el comportamiento de KDE 3 dentro de Plasma 6, usando Qt 6, Qt Quick y KDE Frameworks 6, con Wayland y escalado fraccional incluidos.

No es una bifurcación ni un port del código viejo. Está reimplementado con las bibliotecas actuales, que es la diferencia entre un museo y una restauración. Trae los applets del panel de principios de los 2000 reescritos en C++ y QML, con su menú K, el lanzador rápido, el gestor de tareas, los botones de bloqueo y cierre de sesión y el reloj, digital o analógico. Y por encima, el estilo visual de KDE 2 y 3, decoraciones de ventana portadas de aquellos temas de KWin, los esquemas de color y hasta los fondos de pantalla. Va con licencia GPL-3 y el repositorio tiene movimiento diario. KDE 3.0 salió en abril de 2002 y la serie se cerró en agosto de 2008 con la 3.5.10.

Los que no quisieron bajarse

Klassik no es el único sitio donde sigue viva la etapa anterior de KDE. Hay cuatro proyectos más que mantienen con vida versiones que el proyecto oficial dejó atrás, y cada uno se para en una década distinta.

El veterano es Trinity, TDE para los amigos, que mantiene su propia bifurcación de Qt 3 llamada TQt. Su última versión salió en abril de este año y su wiki lista catorce distribuciones donde ya está disponible, entre ellas la española Vendefoul, que lo ejecuta sobre XLibre.

El caso de Sonic es distinto, porque nació precisamente de este anuncio. Empezó en julio de 2025 como un puñado de parches para mantener KWin sobre X11, en septiembre pasó a llamarse KDE-Lite y en diciembre se convirtió en lo que es hoy: una bifurcación de más de ciento veinte repositorios, con su propio gestor de ventanas, que se mantiene en X11, no obliga a usar systemd y funciona también en los BSD. Hay paquetes para Arch, Artix, Manjaro, Fedora, Slackware y Void, y están en ello con Debian, Gentoo, NixOS y FreeBSD. El desarrollo en GitHub va a buen ritmo y ahora andan metiendo un backend de Vulkan. Y si KDE 3 todavía te parece demasiado nuevo, MiDesktop parte de KDE 1.1.2, la última del siglo pasado, sobre una bifurcación de Qt 2.3.2.

El raro de la lista es Katana, que revive KDE 4, la versión que peor recuerdo dejó entre los usuarios de la época. Sigue sobre Qt 4 y presume de pedir la mitad de recursos que el original, que para un equipo viejo no es poca cosa, pero el repositorio lleva años sin publicar nada, así que parece que sus responsables también se lo han repensado.

Qué significa esto si no usas Linux

Probablemente nada, pero hay un motivo para estar al tanto. Con Windows 10 fuera de soporte y bastantes equipos que no dan el salto a Windows 11 por requisitos, Linux se ha convertido en una salida razonable para máquinas que funcionan perfectamente. Y KDE Plasma es, de los escritorios disponibles, el que menos desorienta a alguien que viene de Windows.

Luego está el otro grupo, el que podría actualizar y no quiere. Ahí el argumento no son los requisitos, es la confianza, y basta mirar la propia página de incidencias de Microsoft para entender por qué. El parche de seguridad de septiembre dejó inestables los Servicios de Escritorio Remoto y obligó a publicar una actualización de urgencia seis días después. El mismo parche dejó mudos dispositivos de audio USB antiguos y, en equipos unidos a un dominio, hizo que algunos perdieran la relación de confianza con él, que es como llegar un lunes y que ningún usuario pueda entrar. En agosto, Defender avisaba de que estaba desactivado cuando no lo estaba. Y sigue abierto el fallo que cierra de golpe las aplicaciones que usan audio AC-3.

Ninguna de esas cosas es irreparable y todas se acaban arreglando, pero explican bastante bien por qué hay quien prefiere esperar un par de semanas antes de dejar que el equipo se actualice.

Si estás pensando en eso para un equipo concreto, tráelo y lo miramos antes de instalar nada, sobre todo si usas algún programa específico de trabajo. La parte complicada de cambiar de sistema casi nunca es el escritorio.