Siete clones gratis de Adobe hechos con IA: por qué merece la pena vigilarlos
Un desarrollador ha publicado versiones libres de Photoshop, Illustrator, Premiere y cuatro programas más de Adobe, escritas en Rust por un modelo de inteligencia artificial y con los mismos menús y atajos. La idea es buena y el estado, muy temprano: conviene saber qué se puede tocar hoy y qué no.
Un desarrollador ha publicado siete programas gratuitos y de código abierto que copian la suite de Adobe: Photoshop, Illustrator, Premiere Pro, Lightroom, After Effects, InDesign y Acrobat. Mismos menús, misma distribución de paneles, mismos atajos de teclado. Los ha escrito en Rust sin tocar una línea de código él mismo, dictándoselos a un modelo de inteligencia artificial, y los reparte con licencia permisiva para que cualquiera los descargue, los modifique y los mantenga por su cuenta.
La historia se ha contado estos días como si Adobe tuviera las horas contadas. Conviene bajar un escalón antes de desinstalar nada, porque el estado real del asunto es bastante más temprano de lo que parece. Dicho lo cual, la idea de partida es buena y el sitio merece un marcador en el navegador.
Qué es exactamente lo que se ha publicado
El proyecto se llama ArtCraft y la colección, Crafting Apps. Detrás está Brandon Thomas, que se presenta como veterano con quince años en el oficio y cerca de diez trabajando con Rust. Las siete aplicaciones están escritas desde cero en ese lenguaje. El repositorio lo llama una reimplementación de sala limpia: hecha solo a partir de especificaciones públicas y del comportamiento observado, sin código, shaders ni recursos propietarios de Adobe. Se distribuyen bajo licencias MIT y Apache 2.0, hay versiones nativas para Windows, Linux y macOS, y seis de las siete compilan también a WebAssembly, de modo que se pueden probar en una pestaña del navegador sin instalar nada. El código está publicado en la organización del proyecto en GitHub, con un repositorio por aplicación, así que cualquiera puede mirar por dentro en lugar de fiarse de la nota de prensa.
El planteamiento tiene una diferencia importante con las alternativas libres de toda la vida. GIMP, Krita o Inkscape son programas excelentes que te obligan a reaprender dónde está cada cosa, y esa curva es la razón por la que mucha gente que paga Adobe sigue pagando Adobe. Aquí la apuesta es la contraria: que quien lleva quince años con el dedo entrenado en Ctrl+Alt+Z encuentre todo donde lo deja. PhotoCraft abre, edita y guarda archivos PSD con sus capas, VectorCraft trabaja con SVG y PDF, y FilmCraft trae línea de tiempo multipista con cortes, efectos y control de audio.
Por qué existe: la factura de darse de baja
El origen del proyecto no es un manifiesto sobre el software libre, es una comisión de cancelación. Thomas cuenta que le picaron una vez de más al intentar darse de baja, y cualquiera que haya pasado por ahí sabe de qué habla.
Esto, además, tiene recorrido judicial. El gobierno estadounidense demandó a Adobe en junio de 2024 por esconder las penalizaciones por cancelación anticipada, que en algunos planes anuales llegaban a la mitad de lo que quedara por pagar, y por poner trabas a quien quería irse. En marzo de 2026 Adobe cerró el asunto con un acuerdo de 150 millones de dólares. Que el argumento comercial de un proyecto de software sea la letra pequeña de un contrato de suscripción dice bastante de cómo está el patio.
La financiación sale del negocio que ArtCraft ya tenía, vendiendo generación de imagen y vídeo por inteligencia artificial, así que el desarrollo no depende de donaciones ni de una campaña de micromecenazgo. Thomas insiste en que hay equipo detrás y en que no piensa abandonarlo.
En qué estado están de verdad
Aquí es donde hay que leer la letra pequeña, porque la propia web lo dice sin disimulo: de las siete aplicaciones, dos están en alfa temprana y las otras cinco figuran como en desarrollo. No hay versión estable de ninguna.
Dicho lo cual, PhotoCraft tiene bastante más dentro de lo que sugiere la etiqueta de alfa. Su repositorio lleva 868 commits, 31.600 estrellas y 4.400 bifurcaciones, y el README enumera 52 herramientas, 16 tipos de capa de ajuste, estilos de capa, objetos inteligentes, tipografía con control de carácter y párrafo, y modos de color RGB, escala de grises, CMYK y Lab a 8, 16 y 32 bits. El dato que más dice de su estado es otro: de 309 archivos PSD de prueba, 307 se dibujan igual que en Photoshop.
Lo que falta es la profundidad. El propio README avisa de que buena parte de la superficie de Photoshop existe de alguna manera, pero que todavía no sustituye al programa para trabajo profesional diario, y enumera sus agujeros: las funciones generativas, una veintena de herramientas que no están, la tipografía fina y los flujos profesionales, y la compatibilidad con complementos. La hoja de ruta sitúa la funcionalidad entre el 25 y el 35% de lo que necesita alguien que viva de esto. Ahí está la diferencia entre tener los menús y tener el programa.
Hay 344 incidencias abiertas y 120 propuestas de cambio esperando, que es exactamente lo que cabe esperar de un proyecto de dos meses con mucha gente mirando. Tomárselo como señal de que está roto o como señal de que está vivo depende de lo que uno espere de un alfa.
Los desarrolladores que lo han probado a fondo han sido más duros todavía. En los foros técnicos hay descripciones que van desde software muy roto hasta la queja de que lo anunciado y lo que se descarga no se parecen. El veredicto más amable que he leído lo compara con un Paint.NET avanzado, lejos de Krita y bastante más lejos de Photoshop, aunque con la coletilla de que para estar hecho así tiene mérito.
Thomas tampoco se ayudó: empezó prometiendo igualar el cien por cien de las funciones de Adobe en un mes, y cuando le llovieron las críticas lo rebajó al 99% en cuestión de meses. Sigue siendo una previsión alegre para siete programas de los que cinco todavía no arrancan del todo.
Y aun así, merece la pena vigilarlo
Con todo lo anterior sobre la mesa, el proyecto tiene tres cosas que no se encuentran juntas en ningún otro sitio. La primera es el código abierto con licencia permisiva, que significa que si mañana el autor se cansa, cualquiera puede coger lo hecho y seguir. La segunda es la interfaz calcada, que ahorra la reeducación que espanta a los veteranos de Adobe. Y la tercera es que hay versión de navegador, de modo que se puede echar un vistazo sin instalar nada ni dar acceso a los archivos. Con un aviso: aunque el proyecto diga que ahí corre el mismo motor, la versión web se queda bastante corta y ni siquiera se parece a la de escritorio, así que sirve para curiosear y no para juzgar el programa.
Ese último punto conviene subrayarlo al revés también. Instalar en el ordenador de trabajo software en alfa, escrito por una máquina y con permiso para leer y escribir en el disco, es exactamente el tipo de decisión que luego se cuenta en el mostrador con cara de circunstancias. Si vas a probarlo en serio, que sea en un equipo que no sea el de trabajar. Y si abres un PSD que te importa, que sea una copia.
Hay además una lectura de fondo que va más allá de estos siete programas. Thomas ha dicho que el software, tal y como lo conocemos, se ha acabado. Es una exageración de las que se sueltan para que te citen, pero el hecho desnudo sigue ahí: una persona ha producido en semanas siete esqueletos funcionales de programas que costaron décadas y plantillas enteras. Que estén verdes no quita que la distancia entre tener la idea y tener algo que se ejecuta se haya reducido de una manera que hace un par de años no era seria.
Qué le decimos a quien pregunte en la tienda
Si quieres dejar de pagar a Adobe este mes y seguir trabajando, eso hoy se llama Affinity. Canva compró la suite en 2024 y desde octubre de 2025 la reparte gratis, con las tres aplicaciones de siempre, foto, vector y maquetación, fusionadas en un solo programa. La versión 3.3 salió en septiembre, así que está viva y mantenida. Software profesional, con años de recorrido detrás, por cero euros.
Su letra pequeña: hace falta una cuenta de Canva, no es código abierto, y las funciones de inteligencia artificial que trae dentro, el relleno generativo y la generación de imágenes, van por suscripción aparte. Para dibujar, retocar y maquetar, gratis de verdad.
Si lo tuyo es el código abierto y no depender de nadie, ahí siguen los de siempre, cada uno en su terreno: GIMP y Krita para imagen, Inkscape para vector y Scribus para maquetación. Si lo que pides es solo que funcione y no cueste, DaVinci Resolve cubre el vídeo en su versión gratuita y Photopea resuelve los retoques rápidos en el navegador, PSD incluidos, que es más de lo que hoy hace la versión web de PhotoCraft. ArtCraft entrará en esa conversación dentro de unos meses, cuando sus aplicaciones salgan del alfa.
Y si pagas Adobe para trabajar, no canceles nada por lo que has leído aquí. Si te pica la curiosidad, instala PhotoCraft en un equipo que no sea el de trabajar, dedícale un rato y vuelve en seis meses, que es cuando este proyecto se podrá juzgar en serio.